EL TÍBET , PROBLEMA DE TODOS Los orígenes históricos del Tíbet, son antiquísimos. Fue una tierra independiente hasta que los ingleses en 1909 hicieron de ella un protectorado para proteger sus intereses comerciales y mas tarde se lo cedieron a su potente vecino, China. China la invadió lentamente con excusas como luchar para "liberar" a los tibetanos de "su oscura sociedad atrasada", de "la fe ciega en sus creencias falsas" y de "su lengua inútil", así como acabar con el régimen feudal imperante, cuando en la realidad el Tíbet ha sido una fuente de riqueza para su opresor gracias a sus recursos naturales ( fauna, flora, minerales...) y a la explotación de sus habitantes Oponerse a China a través de las armas, aparte de ser materialmente imposible para los tibetanos, va en contra de los principios de no-violencia arraigados en las tradiciones budistas de los tibetanos. Los tibetanos han buscado en la diplomacia y la oposición no violenta la independencia para su país, un país más grande que toda Europa Occidental, mientras, el resto del mundo ha mirado hacia otro lado eludiendo su responsabilidad porque resulta mucho más lucrativo hacer negocios con China. Los pocos brotes de sublevación han supuesto la muerte a más de 700.000 tibetanos entre ejecuciones, violaciones y acciones violentas del ejército chino, se han destruido sus monasterios y saqueado sus tesoros culturales se ha intentado acabar con su “identidad cultural” . Han pasado 60 años y los tibetanos siguen sin aceptar la ocupación china. Con motivo de los Juegos Olímpicos se ha producido el último levantamiento y, a pesar de que el resto del mundo denuncia su presencia en el Tibet como una “ agresión”, como “ dominación extranjera”. Los chinos , sedientos de sus recursos naturales no tienen intención ninguna de abandonar el país. La Iglesia Católica le pide a China el “ cese inmediato del uso de la fuerza así como de las hostilidades verbales contra los ciudadanos tibetanos y otros activistas”, “que examine los motivos de queja de la población y responda de manera adecuada a los agravios y a las necesidades legítimas de los tibetanos”, que “ escuche las voces en todo el mundo que piden el establecimiento del diálogo cumpliendo las promesas y compromisos que asumió con la comunidad internacional”. A muchos de nosotros nos tendréis siempre de vuestro lado en esa lucha pacífica y respetuosa por los derechos humanos que lleváis a cabo para defender la identidad de vuestro pueblo.
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